Bajo La Lupa 14
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 14
 
¿Podemos frenar el cambio climático?
Nuestro bosque amazónico en peligro
La desaparición de los glaciares
¿Que políticas nos ayudarian?
 
 
 
 
En este número
 
Portada

Editorial
CAMBIO CLIMÁTICO MOMENTO CLAVE

El ABC DEL CAMBIO CLIMÁTICO

EL PERÚ EN UN MUNDO RECALENTADO

NUESTRA SIERRA ESTÁ CALENTÁNDOSE

PÁRAMOS, JALCAS Y BOSQUES DE NEBLINA

Bosques:
FACTOR CLAVE

IMPACTO EN LA ZONA PESQUERA Y LA COSTA

De Kyoto a Copenhague
LAS NEGOCIACIONES INTERNACIONALES

JUSTICIA CLIMÁTICA

EL CALENTADOR "PERRO DEL HORTELANO"

ADAPTACIÓN LOCAL: CULTURA Y CIENCIA

ALTERNATIVAS ANCESTRALES

POLÍTICAS PERUANAS ANTE UN PROBLEMA MUNDIAL

NACE MOVIMIENTO FRENTE AL CAMBIO CLIMATICO

10 COSAS QUE PUEDES HACER PARA AYUDAR A CONTROLAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Wikipedia
 
 
ALTERNATIVAS
ANCESTRALES
Las técnicas agrícolas tradicionales o ancestrales siguen vigentes, justamente se han ido adaptando a la variabilidad climática en el manejo y conservación de suelo, manejo del agua, así como procesos de transformación y uso de los cultivos. Las acciones frente al cambio climático deben considerar los conocimientos tradicionales porque han demostrado ser sostenibles.
SISTEMA DE RECARGA DE CUENCAS
 
   Montañas
 
Presas de muro permeable de recarga y sedimentación
  Asequias de recarga  
Asequias de recarga    
  Embalse de retención  
  Presa de retención de acarreos  
 
Campos de recarga por extensión
 
 
  Canal revestido para evacuar caudales sobrantes  

  
En los Andes existen dos recursos de suma importancia para enfrentar, con ventaja, los efectos perversos del Cambio Climático Global y definir estrategias eficientes de adaptación. Estos son:

  • Conocimientos Tradicionales asociados a la gestión social del agua, que forman parte de las estrategias de mantenimiento de los ecosistemas de montaña y de la diversidad biológica agrícola, creada y recreada en el macizo andino por comunidades y agricultores conservacionistas.
  • Obras hidráulicas prehispánicas, unas en uso y otras por rescatar, destinadas a la “cosecha del agua” (captación y almacenamiento del agua de lluvia) como a su “siembra” (esto es, su infiltración para cargar acuíferos y con ello su descarga en manantiales) para su uso en consumo humano y animal, como en cultivos, en época de estiaje (esto es cuando ya no caen las lluvias).
Las siguientes imágenes corresponden a algunas de las represas estudiadas en Nepeña:

Entre las obra para captar y almacenar agua, están las “Amunas de Huarochirí”, las represas ubicadas en la Cordillera Negra, los reservorios construidos en Ayacucho con el apoyo de la ONG Bartolomé Aripaylla (ABA- Ayacucho) y el sistema de riego mediante inundación (riego en pozas) mediante agua de avenida. Para la siembra o infiltración del agua, en la Sierra Sur (Caylloma en Arequipa y Lampa en Puno) se destina a almacenar agua de lluvia mediante represas rústicas, en la llamada “Puna Seca” (zonas encima los 4 mil metros donde llueve solo 4 meses al año) para destinarla al consumo humano, animal y al riego de praderas naturales para la cría de ganado, fundamentalmente de camélidos sudamericanos domesticados.

El nombre de ¨amunas¨ vienen de que en quechua, se dice ¨amunar¨al hecho de retener agua en a boca. Estas ¨amunas¨ son un sistema hidráulico complejo heredado de los antiguos peruanos (Pre Inca). Se mantiene vigente, debido a la existencia de comunidades campesinas en las cuales la cosmovisión, los ritos y los conocimientos tradicionales se recrean en la práctica social. El gráfico nos ilustra como el agua de lluvia captada en la parte alta de las montañas, es llevado a la parte media baja de las mismas, a través de las llamadas acequias amuneras, para ser desparramado para su infiltración. También se infiltra el agua de las quebraditas, “demorando”, haciendo que el agua que discurre en riachuelos, durante la lluvia, lo haga lentamente para que se infiltre (ver en el gráfico, pequeños diques en los pequeños cursos de agua en la parte alta). También se infiltra agua, construyendo reservorios. Mediante este sistema, los comuneros recuperan en agua infiltrada, aguas abajo, al aflorar ésta en los manantiales y la emplean en su consumo, en el de sus animales como para irrigar sus cultivos.

En el caso de las represas prehispánicas ubicadas en la Cordillera Negra son aproximadamente 40 y drenan sus aguas a la cuenca del Río Nepeña, el cual las drena a la vertiente del Pacífico, de las cuales:

  • La mayoría de las represas se encuentran arriba de los 4,000msnm.
  • Ofrecen una capacidad de almacenamiento importante.
  • Lo que habría que invertir para recuperarlas (ponerlas en uso) no demandaría inversiones cuantiosas.
“Amunas de Huarochirí”

LOS RESERVORIOS CONSTRUIDOS EN AYACUCHO

Comunidades campesinas de Ayacucho, como la de Quispillacta, con el apoyo de la Asociación Bartolomé Aripaylla (ABA - Ayacucho) ha logrado construir, aprovechando las depresiones existentes en la parte alta de los Andes, 29 reservorios, destinados en su gran mayoría a infiltrar el agua captada de las lluvias y luego recuperarla en los manantiales. Para dicha recuperación han procedido a limpiar y cercar los manantiales, haciendo uso del riego tecnificado (por aspersión) para ahorrar el agua cada vez más escasa.

SUMAR ESFUERZOS

La tecnología y organización social andinas se han ido adaptando a la variabilidad climática desde hace varios siglos atrás, sin embargo en las últimas décadas los microclimas se han visto alterados debido al cambio climático dando origen a peligros y emergencias relacionadas con inundaciones, lluvias intensas, huaicos, deslizamientos, entre otros. Estos nuevos escenarios son una amenaza frente a la cual las poblaciones rurales se encuentran con mayor vulnerabilidad frente al cambio climático, más aun si existe precariedad en sus niveles de vida y su alto grado de exposición a posibles amenazas por factores sociales (pobreza)y ambientales (desertificación, deglaciación, heladas, etc.).

En este contexto, se requieren sumar esfuerzos para detener los procesos de degradación de los recursos naturales y reducir las amenazas que genera el cambio climático.

 
Efectos del Calentamiento en el Perú

Las montañas andinas peruanas han perdido por lo menos el 22% de su superficie de hielo desde 1970 y el proceso está acelerándose. Teniendo en cuenta que el 70% de los glaciares tropicales del mundo están localizados en Perú, la disminución de glaciares afectará especialmente las reservas de agua.

La superficie glaciar del país se redujo de 2.041 Km2 a 1.595 Km2, lo cual significa una pérdida de 446 Km2 en 27 años.

En la Cordillera Blanca, donde se encuentra el 35% de los glaciares peruanos, la superficie de hielo se redujo de 723 Km2 a 535 Km2, que representa una pérdida de 188 Km2.

El glaciar Broggi ha retrocedido 941 metros en 56 años (1948-2004); el Uruashraju 682 metros en 57 años (1948-2005), el Yanamarey 724 metros en 57 años (1948-2005) y el Gajap 499 metros en 57 años (1948-2005).

También hay una pérdida del 50% del glaciar Coropuna, que irriga las Pampas de Majes, en los últimos 50 años.

El famoso glaciar Pastoruri se redujo 490.67 metros en 25 años (1980-2005), a una velocidad promedio de 19.63 metros por año, lo que representa una pérdida de más del 40% de su área. Esto ha provocado que se mantenga cerrado al turismo por seguridad.

La deglaciación ha ocasionado una pérdida de agua que asciende a 7,000 millones de metros cúbicos, que es equivalente al líquido que se consume en Lima en 10 años.

La reducción de los glaciares provoca la reducción de las reservas de agua disponible de los glaciares, el incremento del riesgo de desprendimientos de hielos inestables y la formación de lagunas de origen glaciar que pueden ocasionar desembalses.

El aumento de la temperatura causa una mayor evaporación en las presas de almacenamiento de agua, lo que conlleva a una reducción de la disponibilidad hídrica a largo plazo.

El incremento de la temperatura también trae un adelanto del pico de descarga de agua en primavera, en muchos ríos que se nutren de glaciares y nieve, así como el calentamiento de lagos y ríos en muchas regiones, con efectos en la estructura térmica y la calidad del agua.

La cobertura forestal del Perú en el año 1975 alcanzaba los 71.000 Km2; en el 2005 esta superficie se había reducido a 68.000 Km2. La costa fue la región más afectada, pues pasó de tener 1.667 Km2 de bosques a sólo 874 Km2. Esto equivale a un territorio equivalente a seis veces la ciudad de Lima.

La tasa anual de deforestación de la Amazonía peruana en el periodo 1990-2000 fue de 1.500 Km2. Dicha cifra representa una pérdida de vegetación de más de 4 Km2 por día. Lluvias e inundaciones cada vez más fuertes y frecuentes en el norte del Perú.

Heladas cada vez más fuertes y frecuentes en el sur peruano.

FUENTES: INSTITUTO NACIONAL DE RECURSOS NATURALES (INRENA), CONSEJO NACIONAL DEL AMBIENTE (CONAM), SERVICIO NACIONAL DE METEOROLOGÍA E HIDROLOGÍA (SENAMHI), ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN (FAO), DEFENSORÍA DEL PUEBLO DEL PERÚ, CLIMA DE CAMBIO PUCP.

 
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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
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