El Perú ha suscrito convenciones y protocolos a nivel mundial y a nivel nacional se cuenta con documentos que dan un marco legal nacional y regional favorables para hacer frente a un escenario de cambio climático. Sin embargo el problema es lo
local, la vida diaria, el quehacer cotidiano, las decisiones relacionadas con los humedales, con los bofedales, con los páramos, con los bosques en relación a las inversiones, a la minería, a las irrigaciones, a los mega proyectos para la costa, la sierra o la selva.
Allí pareciera que no se ha suscrito ningún compromiso ni se cuenta con ningún marco legal para hacer frente a un escenario de cambio climático, es decir a nivel local, que es donde se da la vida, existe otra manera de ver el problema del cambio climático.
EL PROBLEMA A NIVEL LOCAL ES LA DEGRADACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES
A nivel local, son los procesos de degradación ambiental y desertificación, los que están contribuyendo fuertemente a que se presenten cambios en el microclima de las quebradas, las chacras, las comunidades, los ecosistemas desérticos costeros y los montañosos semiáridos.
Los procesos de sobrepastoreo, de deforestación, la alteración del ciclo hidrológico (drenaje de humedales), las prácticas agrícolas inadecuadas en laderas, son parte de las actividades que también contribuyen a generar escenarios de cambio climático a nivel local. Estas actividades degradadoras del suelo, de la cobertura vegetal y de alteración del ciclo del agua, es conocido que hacen que las noches sean más frías y los días más calurosos. De esto se viene hablando desde los años 70, cuando se decía que: “el clima ya no era el de antes”, pero nadie hacía caso de estos testimonios.
Sin embargo, estos procesos, que son el resultado del uso de tecnologías inapropiadas, de modelos de desarrollo que no toman en cuenta las especificidades ecológicas y culturales, no libran de responsabilidades a las sociedades industrializadas del
problema a nivel mundial.
LOS SABERES LOCALES Y LAS TECNOLOGÍAS APROPIADAS
A pesar de este panorama poco alentador, las culturas andinas tienen una vieja tradición de relacionarse con la variabilidad climática, propia de los ecosistemas de montaña como es el sistema andino. Estas culturas, que siempre han convivido con el riesgo climático, han acumulando un expertise que no podemos ignorar y que no podemos dejar de aprovechar como parte de una estrategia para hacer frente a los escenarios altamente inciertos de un cambio climático.
La tecnología y organización social andinas es muy probable que sean lo suficientemente resilientes, es decir que tengan una buena capacidad de respuestas, para adaptarse, tal como lo han hecho en el curso de su historia, a los cambios climáticos, (Earls, 2008).
La valoración de los saberes de las culturas locales toma aún más fuerza si tomamos en cuenta que la información a nivel científico sobre cambio climático en el Perú no es tan fuerte. No contamos con series largas de información, ni tenemos suficientes estaciones meteorológicas para un país tan heterogéneo como el Perú.
Por lo tanto necesitamos apoyarnos mucho en la información climática campesina, que resulta ser más consistente por su contundencia. Nos referimos a testimonios de cambios de altura de los cultivos, plagas y bioindicadores cambiantes.
Frente a esta realidad es necesario un diálogo entre los saberes locales y los enfoques y tecnologías apropiadas
contemporáneas que hasta ahora se habían utilizado para hacer frente a la variabilidad climática (sequías, heladas, granizadas, inundaciones), tales como la gestión de la diversidad, la gestión de cuencas, la seguridad alimentaria y tecnologías como la
agroforestería, la conservación de suelos, los sistemas de riego presurizado y construcción de reservorios, la conservación de las áreas naturales como son los humedales de las cabeceras, los relictos de bosques, los matorrales y en general los páramos y las cabeceras de cuencas.
Ambas culturas, los saberes locales y la ciencia contemporánea, pueden hacer que las poblaciones rurales estén en mejores condiciones para hacer frente a los cambios climáticos, pasando de una adaptación espontánea a una planificada. Es necesario
rediseñar las tecnologías utilizadas para hacer frente a los escenarios que nos presenta el cambio climático, incluidas las instituciones, que también deberán ser rediseñadas, como por ejemplo las instituciones para la gestión del riesgo. |
¿Qué hacer?
Pasar de lo global a lo local
El problema principal está en la implementación, en la toma de decisiones, sobre todo, insistimos, a nivel local. El tema debe
recaer ahora en las agendas de las municipales, las comunidades, en los proyectos dedesarrollo, en los presupuestos participativos, en las escuelas, en los proyectos mineros, en las irrigaciones, en espacios como las microcuencas. Es decir, se
debe encontrar la manera de llevar el problema macro a niveles micro, que es donde ocurre la vida.
CUENCAS Tratar con mucho más cuidado las cabeceras de las cuencas, revalorar los páramos como fuentes de agua y, en general, tener conciencia de que el agua en el Perú se “juega” en la Sierra, es de allí donde parte el agua hacia la llamada “costa” y en buena parte a la “selva baja”. APOSTAR POR LA DIVERSIDAD Sin la diversidad no hay salida. Si una ventaja tenemos es la diversidad. Diversidad de climas, suelos, biológica y cultural. La diversidad debe ser un rasgo fundamental en cualquier propuesta de manejo o gestión del desarrollo y planificación en nuestro país. Una de las formas de manejar la incertidumbre es con diversidad, partiendo del principio que solo la diversidad es capaz de absorber diversidad. Por tanto, cualquier medida de adaptación al cambio climático que planteemos en condiciones de gran diversidad, como las que significan los ecosistemas de montaña andinos tropicales peruanos, deberá ser, a su vez, diversa, contando con un número de alternativas igual o superior a los posibles escenarios que pueda representar el
entorno, en este caso los escenarios inciertos propios de un cambio climático. La diversidad nos ayudará a reducir la vulnerabilidad, el riesgo frente a la incertidumbre en la que nos ubica el cambio climático.
PASAR DE UNA ADAPTACIÓN ESPONTÁNEA A UNA PLANIFICADA
Se viene trabajando espontáneamente. Se acomodan las cosas, hemos venido llevando adelante estrategias de adaptación
a la variabilidad climática extrema (heladas, sequías, granizadas). Sin embargo, es necesario explicitar la presencia
de cambios en el clima de tal forma que podamos diseñar de una forma más precisa nuestras propuestas de adaptación. Los
gobiernos locales, regionales y ONGs que realicen proyectos de desarrollo deben construir posibles escenarios (ambientales,
organizativos, económicos) y empezar a generar sistemas de monitoreo de mirada larga (mínimo 30 años).
CAMBIO DE PARADIGMAS La situación actual demanda no sólo de cambios tecnológicos, no podemos seguir haciendo más de lo mismo urge un cambio paradigmático: debemos revisar nuestros estilos de vida, de desarrollo, para crear una nueva relación con la naturaleza en la que el hombre no se vea fuera de ella, sino como parte de ella. |